¿CÓMO PUEDO PEDIR CITA?

Si deseas ponerte en contacto con nosotros, tienes tres formas sencillas de hacerlo:

  • Por teléfono: puedes llamarnos directamente a los números 639 56 66 28 o 871 03 12 31. Nuestro equipo estará disponible para atenderte y resolver cualquier duda que tengas.
  • Por internet: si prefieres hacerlo en línea, entra a la sección de Contacto en nuestra página web y envíanos un mensaje con tu consulta o solicitud. Te responderemos lo antes posible.
  • En persona: también puedes visitar nuestro centro y pedir una cita directamente. Estaremos encantados de atenderte y ofrecerte la ayuda que necesites.

¿CUÁNTO CUESTAN LAS SESIONES Y CÓMO PUEDO PAGAR?

La primera cita de valoración tiene un coste de 35 euros, y a partir de la segunda sesión, el precio es de 50 euros. Además, disponemos de bonos de 10 y 20 sesiones, una opción más económica y cómoda para quienes desean un seguimiento continuado.

Puedes realizar el pago en efectivo, con tarjeta, mediante bizum o por transferencia bancaria. Nos adaptamos a la forma de pago que te resulte más cómoda.

 

¿CUÁNTO DURA LA SESIÓN?

Tanto la sesión de valoración inicial como las sesiones sucesivas tienen una duración de 45 minutos. No se excede de ese tiempo, ya que los menores pueden presentar fatiga o pérdida de atención, lo que afectaría al aprovechamiento de la sesión.

 

¿A PARTIR DE QUÉ EDAD PUEDEN ACUDIR LOS MENORES AL CENTRO?

Atendemos a niños y adolescentes desde los 0 hasta los 18 años, adaptando las intervenciones según la etapa del desarrollo y las necesidades de cada menor.

 

¿QUÉ TIPO DE ENFOQUE UTILIZÁIS EN LAS SESIONES?

Trabajamos con un enfoque integral y personalizado, combinando técnicas basadas en la evidencia científica con estrategias lúdicas y motivadoras, para que cada niño se sienta cómodo y participe activamente en su proceso terapéutico.

 

¿TRABAJÁIS CON SEGUROS MÉDICOS?

Actualmente no trabajamos directamente con seguros médicos, pero puedes presentar las facturas a tu seguro privado para comprobar si el servicio está cubierto, ya que se trata de una intervención sanitaria.

 

¿REALIZÁIS TERAPIAS INDIVIDUALES O TAMBIÉN GRUPALES?

Las terapias con los menores son individuales, adaptadas a las necesidades específicas de cada caso.
También realizamos talleres grupales (de 4 a 5 niños) en los que se trabajan aspectos como las habilidades sociales, la estimulación del lenguaje u otras áreas del desarrollo.
Estos talleres se organizan de forma puntual, por lo que te recomendamos mantenerte atento a nuestro Blog o Redes Sociales para conocer las próximas fechas e inscripciones.

 

¿CADA CUÁNTO HAY QUE ACUDIR A CONSULTA?

Para que los resultados sean progresivos y la terapia sea efectiva, generalmente se recomienda una sesión semanal.
En algunos casos concretos, puede ser necesario aumentar temporalmente la frecuencia para abordar situaciones específicas o urgentes.
Cuando la dificultad es menor, puede ser suficiente con una sesión cada 15 días o un seguimiento mensual, aunque una frecuencia demasiado baja puede dificultar el cumplimiento de los objetivos.
La frecuencia óptima se determina junto con el profesional que atiende al menor, asegurando así que no haya retrocesos en los avances conseguidos.

 

¿CÓMO SERÁ LA INTERVENCIÓN?

Para la primera sesión, se recomienda que acudan ambos progenitores siempre que sea posible. Durante esta cita se firmará toda la documentación necesaria para iniciar el tratamiento. En algunos casos de padres separados, puede ser necesaria la firma de una autorización por parte del progenitor que no asista, confirmando que está de acuerdo con que su hijo reciba terapia.

Al finalizar la valoración, se acordarán los objetivos de la intervención y la periodicidad de las sesiones. En las sesiones posteriores, el profesional proporcionará pautas y estrategias para trabajar en casa o para manejar determinadas situaciones conflictiva

¿CUÁNDO ES RECOMENDABLE ACUDIR A UNA PSICÓLOGA?

Los niños evolucionan a medida que crecen, y su comportamiento varía según la etapa de desarrollo. Sin embargo, los padres o tutores legales suelen poder identificar señales de alerta cuando algo no va bien.
Es recomendable acudir a una psicóloga si tu hijo presenta alguno de los siguientes signos:

  • Inquietud excesiva o desobediencia frecuente.
  • Cambios en el apetito o falta de interés general.
  • Problemas en el colegio o dificultades de aprendizaje.
  • Problemas para dormir o pesadillas.
  • Dificultad para relacionarse con otros niños o adultos.
  • Cambios drásticos de conducta o reacciones intensas ante la separación de los padres.
  • Enuresis o encopresis (escapes de pipí o caca de día o de noche).

Acudir a tiempo a una psicóloga no solo ayuda a resolver los problemas actuales, sino que también previene conflictos futuros que podrían generar malestar duradero en la vida adulta.

 

¿CÓMO VA A CONSEGUIR UNA PSICÓLOGA LO QUE NO HEMOS CONSEGUIDO EN CASA?

Las psicólogas disponen de herramientas específicas y eficaces para producir cambios en la conducta y los procesos emocionales.
Además, el hecho de ser una persona externa al núcleo familiar facilita que los niños y niñas puedan mostrarse de forma diferente y trabajar desde un rol distinto al de los padres o tutores legales.
Los niños no siempre presentan las mismas conductas en casa que fuera de ella; este factor favorece la resolución efectiva de conflictos durante las sesiones.

 

¿CÓMO PUEDO SABER SI MI HIJO NECESITA APOYO PSICOLÓGICO?

Algunos comportamientos o reacciones pueden indicar que tu hijo necesita apoyo psicológico. Entre los signos de alerta más frecuentes se encuentran:

  • Ausencia de contacto ocular.
  • No responde a su nombre.
  • Poca socialización con sus iguales.
  • Cambios bruscos de comportamiento.
  • Rabietas difíciles de controlar.
  • Conductas disruptivas.
  • Falta de motivación para participar en actividades lúdicas.
  • Excesiva inquietud motora.
  • Problemas para dormir o pesadillas frecuentes.
  • Cambios en el apetito o hábitos alimenticios.
  • Retrocesos en habilidades previamente adquiridas (como ir al baño, hablar o vestirse solo).
  • Aislamiento social o rechazo a actividades que antes disfrutaba.
  • Ansiedad o miedo excesivo ante situaciones cotidianas.
  • Dificultad para concentrarse o prestar atención en casa o en el colegio.
  • Baja tolerancia a la frustración o explosiones emocionales frecuentes.
  • Comportamientos autolesivos o señales de depresión (en adolescentes).

Detectar estos signos permite intervenir de manera temprana, favoreciendo un desarrollo emocional y social saludable, evitando así que los problemas se consoliden con el tiempo.

¿A QUÉ EDAD ES MÁS ACONSEJABLE COMENZAR A ACUDIR AL LOGOPEDA?

No existe una edad única o establecida para empezar el tratamiento. Cuanto antes se detecte el problema, antes se puede intervenir, y los tres primeros años de vida son fundamentales para la adquisición del lenguaje. Acudir a tiempo permite trabajar desde etapas tempranas y prevenir dificultades posteriores.

 

¿QUÉ SEÑALES INDICAN QUE MI HIJO PUEDE TENER UN RETRASO EN EL HABLA O EL LENGUAJE?

Si observas cualquiera de estos signos, sería recomendable consultar con un logopeda:

  • Habla poco para su edad.
  • Dificultad para que se le entienda.
  • Problemas para expresarse o comprender el lenguaje.
  • Ausencia de contacto ocular o intención comunicativa.
  • No pronuncia correctamente ciertos sonidos (/s/, /d/, /r/, etc.).
  • No responde a su nombre o no se sobresalta ante ruidos fuertes.
  • Dificultad para aprender a leer, escribir o comprender textos.
  • Se bloquea o repite sonidos involuntariamente.
  • Problemas de masticación o deglución.
  • Reducción o pérdida de la voz.

Detectar estas señales de manera temprana permite intervenir antes y favorecer un desarrollo comunicativo saludable.

 

¿A QUÉ EDAD EMPIEZAN A HABLAR LOS NIÑOS?

Por lo general:

  • Alrededor de los 12 meses los niños emiten sus primeras palabras.
  • Hacia los 24 meses, suelen producir unas 50 palabras y combinaciones de dos palabras.

Muchas familias retrasan la consulta pensando “ya hablará”. Sin embargo, al igual que prestarías atención si tu hijo tardase en dar sus primeros pasos, es recomendable observar y acompañar su desarrollo del lenguaje desde edades tempranas.

 

¿DEBO CORREGIR LOS ERRORES DE PRONUNCIACIÓN DE MI HIJO?

Se recomienda proporcionar el modelo correcto de la palabra sin insistir de forma continua.
Por ejemplo, si tu hijo dice “totate” en lugar de “tomate”, puedes responder: “Muy bien, aquí está el tomate”.

La corrección inmediata y continuada puede generar frustración, mientras que ofrecer el modelo correcto favorece el aprendizaje sin tensión.

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